©Diana Medina

Cantos rodados es un poemario en el que confluyen el amor, el hogar, la desolación de las despedidas, el miedo, la pérdida y el azar palpitante en el corazón de una realidad huidiza, atolondrada, dolorosamente implacable.
Diana Medina hurga en los pliegues del universo cotidiano y va haciendo un registro de sabanas y casas, de rutas llenas de guijarros y ciudades que conforman momentos, vidas solapadas en la violencia de un país que se deshace en cada disparo. En los poemas se despliegan trazos que dibujan un mapa melancólico. La cadencia triste de Cantos rodados se refleja en sus figuras, en el guijarro romo incesante y cálido de las orillas.
Las imágenes que nombran la soledad se conjugan con los sueños y se difuminan en el fragor de altas madrugadas. Cada guijarro percibe los movimientos telúricos que sacuden al yo poético y es testigo de un deslave interno, de la desnudez de las llaves de portón de madera envejecida sin casa por abrir.
Los temas esenciales inscriben la morada como enclave. La lejanía del amante y el camino empedrado de guijarros se convierten en metáfora de exilio y en obstáculo, en nostalgia y en carencias. El canto rodado se desdobla y las resonancias de la añoranza se enlazan con la incertidumbre, con el desatino de vivir sin arraigo en las palabras.
Les Quintero


