
¿Qué ocurre cuando el personal de una notaría en San Martín queda atrapado en una de sus propias oficinas? En Caracas de 8 a 5, Luis Garmendia convierte este encierro fortuito en el escenario de una obra coral, donde los recuerdos de César, Roger Troncone y Gladys se entrelazan como hilos tejidos por la contingencia. En ese espacio clausurado, las memorias emergen como fantasmas íntimos, rescatadas de los rincones más profundos del tiempo, y se transforman en una aventura inesperada.
Mediante un narrador ingenioso y un registro lúdico, el autor, a partir de una mirada que se ubica en el año 2017, aborda las pequeñas catástrofes cotidianas, los encuentros casuales con la desgracia y los desencuentros con el erotismo. Asimismo, nos sumerge en páginas donde el sinsentido de la muerte y la cruda realidad de una ciudad que respira entre la violencia y la apatía, se dibujan diariamente en la rutina inútil de un puñado de oficinistas burócratas.
Con un pulso magistral, Garmendia recrea una Caracas que no es solo el telón de fondo pasivo de una historia, sino un personaje vivo, nostálgico y herido que, desde el siglo XXI, nos transporta a los años noventa del Parque Central como una ciudadela gastronómica y artística; a los paseos por Bellas Artes y a las cicatrices imborrables del Sacudón y el incendio de Tacoa.
En Caracas de 8 a 5, es una radiografía emocional de la ciudad contemporánea, vista a través de un prisma hilarante. En sus escenarios conviven lo punzante de la ironía, los deseos secretos y la risa que se mezcla con la reflexión. Garmendia trenza temas de la existencia, como la vida y la muerte, el amor y la soledad, en una obra que es, a la vez, espejo y memoria, comedia y elegía.
Les Quintero


