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Día: 19 de mayo de 2020

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Pasajeras

  Por Editorial mayo 19, 2020 mayo 4, 2024 Catálogo

©VV.AA

Punto de partida / Lesbia Quintero

Deja que todo te pase, la belleza y el terror, solo sigue andando, ningún sentimiento es definitivo.
Rilke

La historia de la literatura ha ocasionado ciertos aislamientos literariamente fecundos, como los de Marcel Proust que, por supuesto, eran lapsos elegidos y programados por él. Su trabajo fluía porque Francisca, su fiel ama de llaves, no solo se encargaba de que nadie lo molestara, sino también de mantener el contacto con el exterior, hacer compras y vigilar que no faltara nada en casa.

Estaba pensando en esa anécdota de Proust (y su colosal obra) mientras trataba de escribir un cuento durante la primera semana de confinamiento, sin embargo, fue inútil. Entonces traté de concentrarme en la lectura, pero tampoco logré pasar de unas pocas páginas. En medio de esa dinámica de frustración literaria me percaté de que estaba tan desconcertada por lo inédito de esta cuarentena, que mi mente había enfocado toda su atención en tratar de comprender el incierto relato del coronavirus, y ya sabemos que a ella (la mente) no le gustan los misterios, por eso siempre busca entender todo.


Y llevada por la curiosidad de mi mente, quise saber cómo otras mujeres venezolanas estaban viviendo sus procesos creativos, cómo asumían la experiencia íntima de la creación poética, artística, y literaria. Así nació esta propuesta que, en principio, llamé Pasajeras de ausencia, frase de Cortázar que no solo tomé en préstamo, sino que también me tomé la licencia de cambiarle el género y el número. Entonces me di cuenta de que el esfuerzo sería titánico, para una mujer dionisiaca (como yo) era casi imposible, y de inmediato le escribí a Graciela Bonnet, amiga, escritora sensible, poeta y editora formidable. Le gustó el plan y, a partir de ese momento, emprendimos juntas esta ruta al lado de las otras pasajeras que se fueron sumando en el camino, y juntas culminamos con éxito esta aventura ficcional.

Se preguntarán por qué cambiamos el título. Esa renovación se dio de forma espontánea entre lecturas y comentarios de las autoras que, cada vez, fuimos acortando el verso original de Cortázar hasta que, en una especie de ritual inconsciente y unánime, quedó bautizado como Pasajeras. De esa manera ganó su propio nombre, que puede ser un adjetivo relativo a la impermanencia de las cosas o un sustantivo que alude a la mujer que viaja. En este caso, ambas categorías nos describen con la plenitud y la luminosidad de la metáfora, pues todas viajamos en un libro hecho de imaginación y de miradas lúcidas, donde la intuición es el trasfondo lírico en el que se asientan visiones y narrativas fulminantes acerca de este encierro.

Abordamos el tema explorando la noción de creatividad y sus procesos en medio de esta reclusión. Enfoque que considero oportuno en estos días pandémicos en los que cientos de periodistas, e incluso escritores, saturan redes y portales con artículos sobre las grandes obras literarias producidas durante cautiverios. Uno de los más citados es el célebre encierro de Lord Byron, John Polidori, Mary y Percy Shelley, y Claire Clairmont, en Villa Diodati. Lo que generalmente no dicen es que este grupo solo permaneció tres días en ese lugar. Es decir, Mary Shelley no escribió su mítico Frankenstein allí. Se sabe que durante una de aquellas noches la escritora tuvo una pesadilla que se convirtió en la génesis del monstruo; ella esbozó un relato corto y después escribió la novela en Inglaterra. Podría seguir con otros ejemplos, pero la intención es mostrar que esos aislamientos funcionan mientras el contexto que nos rodea se encuentre en orden.

Cuando el mundo está paralizado por una pandemia y nuestra vida discurre en medio de la incertidumbre, es difícil concentrarse en la creación literaria, poética, artística. En estos días quebrados recogemos, con guantes y mascarilla, los pedazos de lógica dispersos en nuestra vida, los fragmentos de la razón se escurren en la parálisis de las semanas, porque sabemos que estas formas de entendimiento operan coherentemente si nuestro entorno está equilibrado en la rutina, en el desenvolvimiento doméstico conocido.

En varios trabajos leí el asombro al descubrirse frágil ante un enemigo furtivo e invisible que acecha en cualquier rincón. En otros vislumbré la belleza verbal, con toda su potencia creadora, en las líneas de un poema. Esas cuartillas, imágenes, y trabajos fraguados durante este periodo de cuarentena, traducen con hondura las percepciones sobre estos momentos aciagos. La mayoría logró sostener la coherencia y la cohesión del yo poético, ese difícil equilibrio que nos separa del disparate y de la cursilería. Pude ver que algunas poseen una asombrosa capacidad de abstracción y logran crear joyas, pese a todo, con una consistencia lírica que desarma. Algunos trabajos revelan que la lectura es una conversación íntima e infinita con otras formas de arte, con la escritura, con otras instancias ficcionales y poéticas, con nosotras mismas, intuyendo la complejidad de las emociones.

Esta indagación entre el cautiverio y los procesos de la creación artística, poética, literaria es una forma de convocar lo ausente, la libertad de andar por cualquier calle, hoy desierta y marcada por la muerte que acecha. Es puente y vaso comunicante, manos que destejen distancias para propiciar la cercanía mediante voces y miradas.

Desde esta atalaya de Pasajeras se descubre que el encierro puede leerse como un periodo seminal. En la oscuridad silenciosa y solitaria germina la idea que luego se desarrollará cuando la piel comulgue con el viento, sienta la lluvia, la nieve, o los destellos del sol. En sus páginas se intuye la hondura inmarcesible que nos habita (o que habitamos), somos un misterio infinito al que apenas percibimos mediante la literatura, la música y la poesía, entre otras formas de arte. Cada creación es una forma de conocer nuestro mundo interior, aunque el lenguaje no puede nombrar la infinitud que nos constituye, sí puede acercarnos a ese reino mediante trazas que perduran como las flores abisales de Rafael Cadenas.

Caracas, 29 de mayo 2020

Puedes descargar aquí:

https://onx.la/d53a9

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