©Anabelle Aguilar Brealey

Como quien se acerca a los libros sacros, me adentro en las páginas de Canis lupus, el nuevo libro de Anabelle Aguilar, cuyo nacimiento celebramos y, que en primera instancia nos enfrenta a la dualidad del ser real y el yo poético de la escritora. Al leer un poema, no es fácil descubrir quién escribe, cuál es la voz predominante, si la del escritor, con su historia, sus emociones y sentimientos, o la voz poética, creada por el escritor y en la cual se mezclan la invención y la imaginería del autor. Cuando se ha leído la obra entera del poeta, al igual que el detective de una novela, resulta menos difícil el descubrimiento del yo poético y el yo real. Estas dos voces, en el caso de Anabelle Aguilar, no están en conflicto, más bien se complementan. En este libro, cuyo portal abre con la mirada de una loba blanca, la voz poética, como en el teatro griego, emplea la máscara de una loba que nos seduce con los secretos de su condición salvaje. Declara su condición indómita, arbitraria, irreflexiva, desacostumbrada a rendir cuentas para sentir y ser en libertad.
Como en todos sus poemarios, Aguilar incluye poemas confesionales, íntimos, como aquel que revela su búsqueda de la sabiduría y su amor inveterado por la verdad. Ella “se aventura a buscar en la piedra de los sabios” y en un gesto de rebeldía, apelando al discurso de su amiga loba, expresa su descontento «cuando nace defectuoso / el verso que no se logra.»
En la intención de estos poemas, subyace la inclinación muy femenina a la solidaridad, ese reunirse para compartir las vicisitudes y los pequeños detalles de la existencia.
Este libro entrega al lector claves que dan a conocer el persistente anhelo de justicia y reconciliación que habita en el espíritu de Anabelle Aguilar, y que la lleva a ponerse en pie de combate ante las tinieblas pavorosas del Mal.
Me encantaría continuar hilando en la rueca de la escritora, mas, hay que dejar al lector la tarea de encontrar las piedras preciosas y los hallazgos aún por develar.
Carmen cristina Wolf


