Mirco Ferri

Un día cualquiera en una oficina pública de Caracas se transforma en una situación de rehenes, en la cual los cinco empleados, encerrados en un pequeño espacio, tendrán todo el tiempo para repasar sus vidas, sus logros, sus fracasos, sus amores y desamores, sus anhelos y desilusiones, mientras tratan de descifrar lo que ocurre al otro lado de la puerta. Y sus reflexiones, que nos tendrán a nosotros lectores como sus íntimos confidentes, nos traerán a la memoria momentos estelares, ya sea por su grandilocuencia, tragicidad, o ridiculez, del pasado reciente de Venezuela.
Garmendia, además, nos invita a un paseo espiritual por su propia interpretación de Caracas, la que lo formó como persona: me refiero, por supuesto, a la de la infancia y la primera juventud. Sus precisas descripciones de lugares que ya no están, o que están totalmente desfigurados, son en el fondo una declaración de amor por la ciudad que fue, y que hoy es otra cosa. No necesariamente mejor o peor; diferente, en todo caso.
Esta novela de Luis Garmendia es un testimonio entrañable y sumamente valioso para quienes vivimos esa época y esa geografía, que hoy nos parece tan lejana en tiempo y espacio. Tómense su tiempo para saborearla, como los wiskis que decantaba César en la barra del café Catuche, su reducto a la hora de la derrota, y permitan que las palabras les brinden un singular paseo por la nostalgia.
Mirco Ferri


