
Lágrimas de pan, la más reciente obra de Concepción Hernández, es una historia amalgamada con imágenes potentes y lugares emblemáticos, presentes en el caudaloso río Xuello; frontera que delimita una región fascinante y metáfora de pureza. Si nos adentramos en su territorio, encontraremos un limonero emanando una fragancia que flota en el aire, impregnada de presagios y memorias.
Manuela, desde su buhardilla, otea el río y el mundo interno de quienes la precedieron. En sus antiguos libros encuadernados en rojo, vislumbra el de sus hijas, que deberán continuar la estirpe de mujeres únicas, de luchadoras incansables, que batallan para hallar su lugar en este mundo.
A través de sus páginas espléndidas, Lágrimas de pan muestra la profunda resiliencia femenina, esa fuerza imbatible que se mantiene firme ante las dudas y los fracasos. Concepción Hernández, psicóloga de profesión, teje un hondo relato, un mapa íntimo de los sentimientos que atraviesan generaciones de mujeres cuya fortaleza no reside en la ausencia de caídas, sino en la capacidad de sonreír a pesar de ellas.
Lágrimas de pan es una obra repleta de lecciones vitales, de pequeñas joyas de sabiduría en clave narrativa. A lo largo de cada relato, la autora nos recuerda que las heroínas no salen de la nada, porque cada mujer se va fortaleciendo al confrontar sus propias sombras y al asumir los retos, con la fortaleza que otorga la fe en sí misma.
En este universo, Manuela y sus hijas transitan entre realidades y sueños, demostrando que todo ser humano tiene un ángel, una luz que resplandece en la oscuridad.
Concepción Hernández, mentora de universos femeninos, recrea escenarios poblados por las guardianas, mujeres maravillosas cuyo amor y capacidad de perdón transforman su mundo y el mundo de quienes tienen la fortuna de toparse con alguna de ellas.
Les Quintero


