
Nacido en esa época turbulenta en la que los portales dimensionales se abrían aleatoriamente en el continuo del espacio tiempo caraqueño, este crononauta aparece en el seno de una familia como recién nacido, allá por las inmediaciones de la subida de Gato Blanco, Catia.
Al raspar el bachillerato en la Unidad Educativa Marilyn Manson, se empiezan a despertar varias de las neuro-memorias RAM que estaban en estado latente en su cotufa, conteniendo uno de estos archivos neuronales el texto original de Arepacop. El manuscrito holográfico estaba escrito en amarín (lengua antigua de las arepas), y se cree que es una copia de un pergamino más antiguo.
Emocionado con el descubrimiento del texto, procede a volcarlo como de autoría propia porque, de todas maneras, no hay más nadie que entienda amarín, y menos si está en runas Tamasari caligrafiadas astutamente con el método Palmer para crear más confusión.
En la actualidad, trabaja como arqueólogo de anacronismos y fotógrafo de espejismos. Según él, está a punto de traducir otro pergamino alojado en una de sus memorias, que se activó con un lamparazo mental después de un buen guamazo de Quago.






